Algunos imprescindibles de mi día a día

Sí, se que te puede sorprender que sea tan insistente […]

Sí, se que te puede sorprender que sea tan insistente en que pongas atención enlo que pones en tu plato pero, ¿alguna vez has pensado en cuántas veces comes al año? Se estima que una persona de media suele hacerlo unas ¡1.100 veces! ¿Te imaginas lo importante que debe ser un hábito que repites más de mil veces cada año, todos los años de tu vida?

Tristemente la mayoría de personas abusan en estas comidas de hidratos de carbono refinados y productos de origen animal, una dieta muy típica en Estados Unidos conocida con SAD, que curiosamente en inglés significa triste y que se traduce como Standart American Diet (Dieta estándar americana). Una dieta peligrosa ya que contribuye al aumento de peso, las enfermedades cardiovasculares y aumenta el riesgo de padecer cáncer.

Uno de los motivos por los que imparto mi curso de primer nivel de Cocina Consciente, es precisamente para ofrecer a las personas interesadas en disfrutar de una vida lo más saludable posible 10 sesiones en las que obtener el criterio y las herramientas necesarias para conseguirlo.

En este curso y poco a poco, ya que se ofrece una clase al mes, enseño a mis alumnos a disfrutar de mis “imprescindibles” como son las hojas verdes, las legumbres, los vegetales azufrados, los hongos, las frutillas silvestres, las semillas y los frutos secos.

Se trata de alimentos que forman parte importante de mi alimentación y que tienen propiedades espectaculares. ¿Quieres que te las cuente?

Las hojas verdes

Los vegetales de hojas verdes además de muchos minerales como el calcio, vitaminas, aminoácidos, ácidos grasos de omega 3, agua y fibra contienen fitoquímicos como la clorofila que nos ayuda a depurar nuestro organismo y otras sustancias protectoras. Por ejemplo, las crucíferas, como la col, el brócoli, las coles de bruselas o el repollo son ricas en compuestos con propiedades anti-cancerígenas muy potentes.

Las legumbres

Las legumbres son la fuente de hidratos de carbono con más nutrientes. Al no refinarse y digerirse lentamente actúan como antidiabéticos, estabilizando el azúcar en sangre. Esto promueve la saciedad y previene los antojos, por lo que también nos ayudan a controlar nuestro peso.

Al ser ricos en fibra soluble, nos ayudan a rebajar los niveles de colesterol. Y por supuesto, son ricos en aminoácidos esenciales excepto en lisiana, aminoácido esencial que contienen los cereales y que por ello y muy sabiamente añadían un puñadito de arroz a las lentejas nuestras abuelas. Con esta combinación obtenemos proteínas de excelente calidad sin necesidad de abusar de carnes, pescados, lácteos y huevos.

Si lo piensas bien, puedes poner una porción de legumbres distintas cada día en tu plato y aún así no haber repetido ninguno de ellos. Todos son variados en aspecto, textura, sabor… Un universo en el que sumergirse. A mí me gustan todos pero si no quieres aburrirte en la monotonía de la lenteja y el garbanzo prueba con variar usando en tus cocinados; alubias, garrafón, guisantes, judías mungo, alfalfa, azukis, escudella, judías pintas, de careta, porotos negros… ¡Todos ellos deliciosos y muy versátiles! En mis cursos y talleres me gusta enseñar a usarlos para elaborar bases de pizza, salsas, patés, galletas y hasta ¡helados!

Los vegetales azufrados

Las cebollas, los puerros, el ajo, las chirivías, las chalotas o las cebolletas, entre otros, forman la familia de vegetales “allium”, los cuales protejen nuestro sistema cardiovascular y aumentan el inmunológico. Además contienen susantacias azufradas que juegan un papel muy poderoso en la luchar contra el cáncer y nos ayudan a regular la diabetes.

Estos compuestos orgánicos de azufre son liberados cuando las cebollas son masticadas.

Algunos estudios han descubierto que el aumento en el consumo de este grupo de vegetales está asociado a un menor riesgo de cánceres gástricos y de próstata porque contienen compuestos que detienen el crecimiento de células cancerígenas y bloquean la angiogénesis.

Los hongos

Portobello, champiñones, shiitakes, maitakes y reishi son algunos de mis favoritos. Esos que aunque sea tengo secos o en polvo por si no los encuentro frescos y que todos ellos tienen propiedades anticancerígenas.

Algunos son anti-inflamatorios naturales; otros estimulan o modulan el sistema inmune, previenen el daño del ADN, detienen el crecimiento de células cancerígenas, incluso algunos de ellos causan la muerte programada de células cancerígenas e inhiben la angiogénesis.

Estos hongos además contienen inhibidores aromatasa que pueden limitar la producción de estrógenos y protegen el tejido de los senos de la estimulación del exceso de estos. Hay otros compuestos anticancerígenos en los hongos que los convierten en poderosos aliados en la lucha contra el cáncer de mama.

Aunque en algunos casos se toman crudos, te recomiendo cocinarlos al vapor unos minutos para eliminar su contenido en agaritina que es un carcinógeno a evitar.

Las frutillas silvestres

Los arándanos, las frambuesas, las moras, las grosellas y muchos más frutos rojos y morados que la naturaleza nos regala son verdaderos súperalimentos.

Sus colores significan que están llenas de antioxidantes, además algunas como las moras son bajas en azúcar y todas ellas son realmente altas en nutrientes.

Los antioxidantes como las antocianinas o la vitamina C que contienen, son anti-cancerígenos, protegen a nuestro corazón y nos ayudan a retrasar el envejecimiento de nuestro organismo.

El consumo de moras se ha relacionado con la reducción de padecer diabetes, cáncer y  ha mostrado que mejora la coordinación motora y la memoria.

Las semillas y los frutos secos

Las semillas así como los frutos secos contienen grasas saludables y son ricas en fitosteroles, minerales y antioxidantes.

Seguramente habrás escuchado hablar de los ya conocidísimos beneficios cardiovasculares de las nueces. Estas además ayudan al mantenimiento del peso, si consumimos 6 piezas en crudo y sin sal ni azúcar o miel y a la prevención de la diabetes.

Cuando se trata de grasas sanas, minerales y antioxidantes, además de en los frutos secos debemos pensar en las semillas.

La linaza, la chía o las semillas de cáñamo son fuentes extremadamente ricas de grasas omega 3, y las dos primeras junto al sésamo son ricas en lignanos, de nuevo potentes anti-cancerígenos. Si olvidarnos de que en el sésamo encontramos una fuente inestimable de calcio de mejor calidad que el que podemos encontrar en cualquier leche de vaca que se comercializa.

Aunque hay artículos que ponen en contra a las mujeres que han padecido cáncer de pecho con la linaza, un estudio que siguió a un grupo de mujeres con cáncer de seno durante 10 años descubrió que un 71% del riesgo de fallecer a causa de este se reducía en el grupo que consumió más lignanos.

Las grasas sanas tanto de las semillas como de los frutos secos, siempre que se consumen después de haber sido remojadas durante 6-8 horas y consumidas con otros alimentos vegetales, también ayudan en la absorción de los nutrientes.

Con esto ya tienes motivos de sobra para incorporar estos grupos de alimentos en tu día a día pero si no sabes cómo hacerlo te recomiendo que reserves tu plaza en el primer nivel de mi curso de Cocina Consciente que comenzará de nuevo el próximo sábado 9 de septiembre de 10:30 a 13:00 horas o si lo prefieres entre semana el lunes 11 de septiembre de 17:00 a 19:30. Haz click aquí para ampliar la información sobre este curso y si tienes dudas o deseas hacer tu reserva antes de quedarte sin plaza, escríbeme por whatsapp al 687597903 o por mail a virginia@elrincondenana.es

Y empieza a disfrutar de una salud óptima.

Virginia Quetglas
Fuentes:

www.ncagr.gov

www.mercola.com

www.scientificpsychic.com

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